Los lectores y las lectoras escriben sobre el discurso retrógrado de la presidenta madrileña, la condena del fiscal general del Estado por el Tribunal Supremo, la derechización de los jóvenes, y la reapertura del Camp Nou

La cruzada contra las mujeres es casi tan antigua como el vermú, pero se mantenía la creencia de que todo iba hacia delante. Esa ilusión se desmorona al escuchar el “váyanse a otro lado a abortar” de la presidenta de la Comunidad de Madrid: una joya léxica con un imperativo de cortesía utilizado con un matiz autoritario para referirse a un lugar distinto del que se encuentra la persona, con el complemento de finalidad de apelar al artículo 15 de la Constitución donde se recoge el “derecho a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”. Según el último informe de Sanidad, en 2024 casi el 100% de los abortos en Madrid se realizaron en clínicas privadas. Qué razón tenía la filósofa Simone de Beauvoir al advertir que una crisis política sería suficiente para poner en cuestión los derechos de las mujeres, que, desde este lunes, trabajamos gratis hasta el 2026 y que vivimos en un país en cuya capital parece ser necesario exiliarse para interrumpir un embarazo.