La sopa de cebolla con botones de queso Comté se ha convertido en el hit de este reciente restaurante de Barcelona
En Glug no hay camareros. Son los mismos cocineros los que, detrás de una larga barra, protagonista absoluta del restaurante, sirven una sabrosa cocina catalana con influencias italianas. En poco más de un año, este restaurante de Barcelona se ha convertido en lugar de peregrinación de vecinos, aficionados a la gastronomía y a los vinos y también profesionales del sector, que llenan sus taburetes los domingos y lunes, cuando, a diferencia de otros, Glug está abierto. Detrás de este proyecto están la pareja formada por Beatrice Casella, de Torino, e Iván García, de Granollers, quienes, después de trabajar un año juntos en Cucine Nervi (Gattinara) han puesto en este local todas sus ambiciones.
Fue en junio de 2024 cuando levantaron la persiana de un comedor mucho más grande de lo que habían imaginado. Una de sus condiciones era tener una buena barra, bien larga, y en este local pudieron incluso ampliar sus pretensiones. Con experiencia en restaurantes como Céleri, Xavier Pellicer e Hisop por parte de Beatrice, y en Direkte, Aürt y Els Garrofers (Alella), dónde trabajó Iván, tuvieron una arrancada fácil, cuando muchos compañeros de oficio corrieron a conocer su primer restaurante juntos.






