Hasta no hace mucho, el kebab tenía más mala prensa que el reactor de Chernobyl, pero gracias a la gourmetización que también han experimentado otros iconos de la comida rápida, como la hamburguesa, ha ascendido en la escala social. Si antes se asociaba al rancho o la comida para adolescentes y borrachos, ahora también seduce a los fans del buen comer. Una alternativa con ingredientes de calidad, preparación cuidada y salsas caseras a esos entrañables garitos de kebab “con todo” en los que hemos acabado alguna vez a las tantas.
Los nuevos kebabs gourmet no han inventado la sopa de ajo, que conste. Sencillamente han tirado de lógica, aumentando la calidad, frescura y proximidad de los ingredientes, apostando por preparaciones artesanales y entendido que TikTok e Instagram no son el enemigo. El kebab gourmet es una mezcla de buen producto y viralidad en franca expansión, con espacios limpios, imagen de marca, agencia de prensa y aires de modernidad.
Uno de los pioneros de la nueva ola gourmet en Barcelona fue Bien Kebab, que ya cuenta con dos establecimientos en la ciudad. Uno de sus socios, el empresario Mani Alam, vio claro que el kebab premium era un mercado con posibilidades y abrió en uno de los barrios más pudientes. Exitazo. “Queríamos demostrar que se pueden hacer las cosas bien con buen producto y también dignificar la imagen del kebab, que en España siempre se ha relacionado con la mala comida”, dice.






