Su compañía, Ozturk Quebap, proveedora de este pincho tradicional turco para el grupo de Juan Roig, acelera su expansión exterior

Otomano de origen y emigrado a Alemania a partir de los sesenta con los “trabajadores invitados” turcos que empezaron a venderlo en forma de bocadillo, el döner kebab se ha hecho con una parte nada desdeñable del apetito europeo en las últimas décadas. Esta carne insertada en un trompo y asada en vertical tiene su particular casa en España en Toledo, donde Ozturk Quebap, compañía proveedora del producto para la marca Hacendado de Mercadona desde 2021, lleva 10 años preparándola.

Özcan Öztürk ya tenía una larga trayectoria en el sector cuando llegó a España en 2015 desde Alemania y alquiló, junto a su tío y socio, a quien compró su parte un año después, una fábrica en el municipio manchego de Casarrubios del Monte. Comenzaron produciendo los icónicos pinchos para hostelería y en 2018 apostaron por impulsar la producción de carne ya cortada. “Decidí automatizar y hacer más profesional esa línea para entrar un poco a supermercados, para diferenciar nuestro camino de otros”, dice el fundador y director por videollamada.

Cuando la compañía echó a andar, los kebabs no gozaban de una fama lustrosa y normalmente se asociaban a una calidad baja. “La idea del loncheado se basó también un poco en eso. Se veía que el pincho había llegado ya a un punto de cierta madurez, no solo en España”, apunta Hasso Schmidt, ejecutivo del área comercial de la compañía. “Y el producto ya cortado y congelado se podía vender al público general, en supermercados”. A principios del nuevo milenio, Hasso estuvo al frente de la cadena Istanbul Döner Kebab y fue testigo de la explosión posterior de los restaurantes dedicados a esta comida y la reacción del público. “La gente empezaba a desconfiar mucho del producto. También por desconocimiento. Les parecía muy sospechoso el hecho de que hubiese un trozo de carne dando vueltas todo el día en un local”, asegura. En los últimos años, ambos coinciden, las propuestas enfocadas a una oferta de más calidad y elevada ha ayudado a cambiar la percepción. “Todavía, creo, el kebab tiene un largo recorrido, porque esta mala imagen no se elimina de un día al otro”, reflexiona Hasso.