El mundo parece especialmente revuelto: Francia vuelve a ver caer un Gobierno, el ejército de Polonia derriba drones rusos con ayuda de la OTAN, Israel amenaza con arrasar Ciudad de Gaza, y Donald Trump sigue enfrascado en su particular pugna por poner a sus órdenes la Reserva Federal. Toda crisis geopolítica tiene su derivada económica, pero entre el bar...

ullo de titulares turbadores, el Banco Central Europeo transmitirá este jueves algo semejante a la estabilidad: con la inflación bajo control y la actividad resistiendo, Fráncfort repite fórmula y dejará los tipos de interés sin cambios, como ya hiciera en julio. Todas las miradas se centrarán, por tanto, en las previsiones económicas que presenta.

Christine Lagarde y los suyos creen que el aterrizaje suave de la zona euro es una realidad, y optan de nuevo por el esperar y ver. Los datos le dan la razón. El precio del dinero está en el 2%, la inflación en el 2,1%, y el desempleo en el 6,2%, rondando zona de mínimos históricos. Tras escuchar a sus gobernadores y ver las estadísticas, el mercado concede un sonoro 0% de posibilidades a que haya cambios en los tipos de interés. Y en los últimos tiempos todas sus predicciones, incluso otras mucho menos contundentes, han sido luego ratificadas por el BCE, por lo que el margen para la sorpresa es prácticamente inexistente.