Con grietas y humedades convive Antonella, madre de un bebé recién nacido y una niña de cinco años, tras ser realojada por la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), más conocida como banco malo. La mujer, de 23 años y víctima de violencia machista, está angustiada. Su piso no tiene dos habitaciones, como le habían comunicado en un principio. Duerme con sus hijas en la misma cama porque no hay más espacio. Cuando se ducha, el suelo de su baño se llena de agua y la tarima está levantada y astillada. “La mayor tiene 5 años y ya se ha lastimado. La pequeña empezará a gatear en unos meses y puede ser un problema”, cuenta en su casa, ubicada en Collado Villalba (Madrid). Fuentes de la Sareb insisten en que esta es la vivienda que la entidad tenía disponible en el municipio para proceder a una reubicación urgente y que el arreglo de los desperfectos se efectuará el día 8 de septiembre.
Antonella, cuyo apellido no se hace público para protegerla, llegó a esta casa el 26 de junio, cuando le faltaban tres días para dar a luz. Antes residía en la misma localidad, a 40 kilómetros de la capital, en un bloque perteneciente a la Sareb, okupado desde 2020. El edificio está abandonado desde que se construyó en 2008, no tiene agua corriente ni cédula de habitabilidad. El bloque contiguo se desalojó en 2022 tras un incendio. La Sareb fue creada por el Gobierno de Mariano Rajoy para gestionar los activos inmobiliarios tóxicos salidos del rescate bancario.






