Las modas gastronómicas de importación vienen y van. Bueno; algunas se quedan y se enquistan. Determinar sus orígenes es imposible, muchos factores entran en juego y, ya se sabe, los caminos de Instagram o Tik Tok, como los de Dios, son inescrutables. De un día para otro, colonizan las cartas como un virus intratable y llenan minutos de contenido hueco en los reels de tu influencer favorito. Las modas pueden ser tronchantes cuando se observan desde la ironía, pero se convierten en peligrosas cuando arrinconan a iconos de nuestra cocina que, como las deidades, se van desintegrando a medida que los mortales nos olvidamos de ellos.
No se le dice que no a un brunch de quinta gama con huevos Benedict a 20 euros y parece cutre desayunar un pincho de tortilla recién hecha por cinco euros. La definición de cenutrio bien podría ser esta. Parece difícil que burratas, ceviches, burgers y compañía desaparezcan en combate. Pero armados con nuestro recetario infinito, podemos lanzarle un par de jabs a estos Chuck Norris gastronómicos, pues tenemos alternativas para sustituirlos. ¿El objetivo de este Celebrity Deathmatch? Que las nuevas y viejas generaciones sepan que por cada moda hay una alternativa patria igual de interesante.






