Se anuncian por redes sociales y, en pocas horas, llenan mesas de establecimientos con propuestas efímeras que les sirven para mostrar cómo es su cocina
Los pop-up no son ninguna novedad, pero que cocineros que no tienen restaurante propio donde expresarse se sirvan de otros locales para compartir sus propuestas (y a precios razonables) se ha convertido en uno de los fenómenos culinarios más refrescantes de Madrid. Se anuncian solo por redes sociales, algunos tienen un séquito de fans que les siguen y llenan sus mesas en horas. Otros se dan a conocer gracias a los establecimientos que los programan como chefs invitados, como si se tratara de artistas, y utilizan las cocinas ajenas para probar cómo recibe el público su cocina sin demasiado riesgo.
Proper Sound (Raimundo Lulio, 16) es un lugar de referencia para quienes buscan buen ambiente, música en directo en manos de DJ que pinchan con vinilos y cartas de platos originales que solo existen durante una o dos noches. Santiago Rigoni, cofundador de las cafeterías Toma Café y Proper Sound, explica cómo nace la idea de programar cada fin de semana a diferentes chefs y encontrar propuestas griegas como las de la jovencísima cocinera Maria Korelidou, pizzas de un skater argentino como es Diego Bucchieri o tacos con un toque filipino de la chef May Nocon. “Tenemos un montón de amigos con talento que no pueden o no quieren montar un restaurante, pero necesitan un espacio para mostrarse, y a la vez tenemos un lugar al que queremos dar movimiento”, cuenta Rigoni. Pone el ejemplo de su amigo Diego Bucchieri, que hacía pizzas en casa. “Le dijimos: vení, hacé pizzas acá. Y el primer día vendimos 75”, cuenta. Y así empezó todo: sin plan maestro, sin fórmula mágica. “Solo hay empatía, amistad y ganas de hacer algo juntos”, resume.






