En la cocina española existen platos que parecen nacidos para confundir. Hablo de esas especialidades con un nombre que, dependiendo del lugar del mapa en el que te sitúes, puede significar cosas muy distintas. El ajoarriero, el pisto o el ajocolorao podrían ser buenos ejemplos; los mismísimos gazpachos, también -recordemos que los de La Mancha se parecen al andaluz como un huevo a una castaña-, y otra delicia que podríamos incluir en esta categoría sería el rin ran.

Si viajas de oeste a este por el sur de España, en Extremadura te dirán que es algo parecido a una ensalada de tomate. En Andalucía irá desapareciendo este fruto, y al llegar a Jaén reinarán la patata, el pimiento seco y el bacalao. Pero en Murcia el tubérculo se esfumará, y lo que te darán como rin ran será un plato de pescado y ñora. Por si fuera poco el lío, en Almería existe otro invento bastante parecido a la variante jienense, que no es otro que el susodicho ajocolorao.

Antes de que te estalle la cabeza con tanta particularidad, vamos a lo práctico. El rin ran en el que nos vamos a centrar es el de la Sierra de Cazorla (Jaén), que destaca por tres cosas: satisface lo mismo que una ensaladilla, pero es más fácil de preparar; su combinación de patata chafada, pimiento choricero y cebolleta no puede ser más inteligente, y funciona muy bien como picoteo para el verano porque se toma frío o a temperatura ambiente.