Una cita de Victor Hugo abre el nuevo libro de Nicolas Mathieu: “Pertenezco sin remedio a esa noche oscura que llaman amor”. Ebrio de romanticismo, el autor francés, premio Goncourt en 2018 por Sus hijos después de ellos, inicia así El cielo abierto, su particular tratado sobre el deseo y la pasión. El volumen reúne una serie de textos cortos, originalmente concebidos para sus redes sociales, en los que el amor se presenta como una pasión trágica y devoradora, en la más pura tradición del amour fou teorizado por André Breton. El escritor surrealista lo definía como un sentimiento irracional y arrebatado que escapaba a la convención social y provocaba una especie de iluminación. “Hacía calor y dolía como en una novela de Marguerite Duras”, escribe Mathieu en las primeras páginas, fijando el tono lírico y febril que atravesará el resto de este pequeño libro, breve y fulgurante como un incendio condenado a la ceniza.
El cielo abierto es un ejercicio de autoficción poética construido a partir de una larga serie de textos que Mathieu publicó en su cuenta de Instagram desde 2018, dirigidos a “una mujer que, al principio, no estaba libre”. Durante cinco años, el escritor documentó esa historia de amor clandestina expuesta a la vista de todos, del ardor inicial al intento de construir una relación convencional. Y, desde ahí, a la inevitable ruptura. A partir de esa materia prima compuesta a retazos, Mathieu propone una variante digital del amor cortés, esa concepción medieval del vínculo sentimental en la que el deseo nunca se acaba de consumar, sino que se mantiene en tensión, siempre sublimado. Aquí no hay trovadores ni castillos, pero sí la misma fe ciega (y un poco ilusoria o incluso tóxica, que diríamos hoy) en el amor como una forma de elevación.






