Cada quince días el biólogo Juan Miguel Soria (65 años, Valencia) visita la laguna de la Albufera y una vez al mes la recorre en barca para tomar muestras. El investigador de la Universitat de València estudia desde 1985 el humedal valenciano, declarado parque natural. También ha colaborado en algunos estudios sobre el Mar Menor, en Murcia, el humedal que colapsó en 2016 y se convirtió en una sopa verde, lo que hizo que se transformara en un símbolo de la degradación de estos ecosistemas. Soria habla sin ambages: “La Albufera está 100 veces más contaminada que el Mar Menor”. El investigador atiende al diario EL PAÍS por videollamada desde el municipio de Villargordo del Cabriel, cerca de la frontera entre las provincias de Valencia y Cuenca, donde disfruta de sus vacaciones.
Soria explica que esta afirmación tan contundente se basa en el indicador de la clorofila, ya que “el mar Menor tiene el nivel 2 y la Albufera, 200”. Cuando los niveles de esta sustancia —que da el color a las algas—se disparan, es precisamente por la gran cantidad de microalgas que hay en la laguna. La saturación de microalgas en la Albufera es el resultado de los vertidos de agua cargada de fertilizantes procedente de la agricultura. Estos microorganismos tiñen la laguna con el tono turbio y denso.







