Cuando en el verano de 2016 el mar Menor, en la Región de Murcia, se convirtió en una especie de “sopa verde” por la proliferación masiva de algas derivada, en buena medida, de la llegada a la laguna salada de un exceso de nutrientes procedentes de la agricultura, la ciudadanía, los grupos ecologistas, la comunidad científica y también las instituciones políticas se dieron cuenta de que se estaba llegando a un punto de no retorno. La aparición masiva de toneladas de peces muertos por la falta de oxígeno en el agua en 2019 y 2021 supuso el punto crítico que obligó a todos a ponerse en marcha. Las medidas legales, las inversiones del Estado y la administración regional y la movilización ciudadana empiezan a dar sus frutos y el Mar Menor tiende a la estabilidad, un esfuerzo que la ONU ha querido reconocer este año en el marco de su programa World Restoration Flagships, que identifica y apoya proyectos destacados de restauración ecológica a gran escala.

El anuncio se ha hecho este miércoles durante la conferencia de Naciones Unidas sobre los océanos que se celebra en la ciudad francesa de Niza, en la que se ha destacado el del mar Menor como un caso relevante por su valor ecológico, social y cultural, y también por la movilización “ciudadana, institucional y judicial sin precedentes para revertir su degradación ambiental”.