El verano llega con más horas de luz, calor intenso, vacaciones y ese pequeño desorden en las rutinas que tanto caracteriza a esta estación. Con él, también reaparecen los mensajes de siempre: que es el momento ideal para una hacer una dieta detox y que ahora sí toca empezar a cuidarse.
La realidad es que no se trata de prohibir ni de restringir, sino de escuchar al cuerpo y entender qué necesita en esta época. Es importante seguir el ritmo del verano sin perder lo esencial: hidratarnos bien y optar por platos que favorezcan una digestión más amable.
Por ello, respetar el hambre y la saciedad, mantener alimentos de calidad en la dieta diaria y evitar ultraprocesados, siguen siendo grandes pilares.
Todos los animales, incluidos los humanos, se adaptan al calor. El sistema endocrino participa en la regulación de los líquidos corporales, explica Belén Silveira, endocrinóloga especializada en problemas de conducta alimentaria y obesidad. Algunas hormonas controlan la producción de orina para conservar agua cuando el cuerpo lo necesita. Estos mecanismos, enfatiza la especialista, funcionan durante todo el año, no solo en verano.
Lo que sí cambia en esta época es que el cuerpo incrementa la sudoración como forma natural de regular la temperatura, lo que provoca una mayor pérdida de agua y minerales. Por lo que es fundamental “mantener una adecuada ingesta de líquidos”, sostiene.







