No necesitamos más frustraciones gratuitas y, sobre todo, no debemos generar más daño a nuestros cuerpos

Septiembre se siente como un nuevo comienzo, como una oportunidad de ir por el buen camino, de ser sano y deportista, y sobre todo de perder esos kilos que puede que se hayan ganado con el relax del verano. Una vez que se inicia el curso escolar y los niños están ya en el colegio, se da el pistoletazo de salida para intentar crear una rutina férrea, que la mayor parte de las veces no tiene que ver ni con nosotros ni con nuestra vida. Y como era de esperar, falla. Con ese fallo, nuestra autoestima se ve mermada y nos frustramos, pensando en la poquita fuerza de voluntad que tenemos. ¿Pero y si eso que nos imponemos está destinado a fallar? ¿Y si el problema fuera la dieta y no tú? Justo de esto quiero hablarte hoy: no necesitamos más frustraciones gratuitas y, sobre todo, no generarte más daño.

Para comenzar septiembre con buen pie lo primero que hay que descartar es esa tendencia a compensar los excesos y castigarnos para esta vez sí, “ponernos en serio”. La comida no es un premio ni un castigo. Cuanto más refuerces ese mensaje de redimir los pecados de la gula, más ansiedad y deseo por la comida vas a tener.