El litigio con Ter Stegen sería un cuento de verano si se atiende al fútbol del Barça en la pretemporada y en el Trofeo Joan Gamper. El equipo azulgrana no para de marcar goles, su puntería continúa intacta, muy pocas veces se ha peleado con la portería contraria y su fin es acabar cada jugada con un remate, como si no le importara quien cuida de su arco, muy poco exigido por rivales a medio hacer como el Como de Cesc Fàbregas y Sergi Roberto. El Barça se explica por sus goles desde la llegada de Flick. El reto es trabajar duramente y sin excusas para continuar con “esta bonita historia” en palabras del propio entrenador del Barcelona.
Una media hora de contundencia y entusiasmo fue suficiente para que los azulgrana liquidaran un partido fácil, sin oposición del Como. No ha habido tiempo todavía de calibrar aún la salida de Iñigo Martínez y las llegadas de Joan García y Rashford. El jugador del partido fue Fermín. Un futbolista que calza como un guante en el ideario de Flick. El agresivo Fermín fue tan reconocible como el virtuoso Lamine después de un inicio de partido sorprendente por el juego acomodado y destensado, poco aventurero del Barça.
La afición solamente miraba cómo los azulgrana tiraban la línea del fuera de juego, que funcionaba muy bien con la complicidad del linier, especialmente protagonista por la ausencia del Var. A la línea de pase y al juego de elaboración les faltaba velocidad para activar a Raphinha, poco participativo, y conectar con un soso Rashford, titular como falso 9 en ausencia de los lesionados Lewandowski y Olmo. La solución fue apelar a la energía de Fermín, un interior muy firme en la presión, buen recuperador y excelente finalizador, como se constató en el 1-0 y el 2-0 y también en el pase del 3-0.







