Todo fue por el azar y también por el atrevimiento. Por esas gotas de lluvia que reposaron sobre uno cuantos granos de trigo olvidados. De aquello surgió una masa, que provocó la curiosidad de un hambriento que decidió probarlo. Así salió el primer pan o quizás la primera masa madre. Y también, uno de los alimentos más antiguos y universales.
Desde la pandemia han proliferado las publicaciones relacionadas con el pan. Antes, apenas encontrábamos una decena de libros que explicaran con proximidad y claridad cómo era (es) el proceso de amasado, fermentación, horneado y consumo de pan. La fiebre por hacer pan en casa y, después, las aperturas continuas de las pequeñas y caprichosas panaderías en las grandes ciudades, fueron el detonante de esa necesidad de crear libros nuevos. En ocasiones, una necesidad o apetencia se puede convertir en obsesión. Esto es lo que le pasó al periodista Robert Penn y lo cuenta así: “Crecí comiendo pan blanco. A principios de los setenta, Diana Vreeland [la primera editora de moda y una de las voces más influyentes del siglo XX] dijo ‘la gente que come pan blanco no tiene sueños’ (...) Desde entonces hasta hoy, varios viajes y lecturas como Bread Matters de Andrew Whitley, me hicieron comenzar a investigar sobre el mundo del pan y a prepararlo desde el cultivo del cereal en mi propia casa". Así, por esa obsesión de dominar todos los procesos, de entender la naturalidad del pan y ponerla en práctica, nació la idea de escribir su libro Masa Madre. Un paseo por el arte milenario de hacer pan (traducido por Lucía Barahona para Plankton Press). Un relato en primera persona, a modo de diario personal, en el que el autor profundiza minuciosamente sobre su relación con arte de cultivar, hornear y disfrutar del pan en casa. Un ensayo crítico con la panadería industrial y activista del pan natural, complejo y sabroso.






