Los hoteles de Canarias y de Baleares fueron los primeros que dieron la voz de alerta. Desde que se inició la recuperación pospandemia en 2021, las grandes cadenas hoteleras como Meliá, Barceló, Riu o Iberostar han tenido problemas para cubrir sus vacantes de verano por el elevado precio del alquiler en los archipiélagos, que prácticamente absorbe una parte significativa del salario e impide que los empleados eventuales puedan hospedarse en plena temporada alta. Para completar sus plantillas, los hoteles han tenido que optar forzosamente a ofrecer alojamiento gratuito para convencer a sus trabajadores. Solo este año, Meliá, Barceló e Iberostar prevén lanzar esa oferta a 5.000 empleados.

El último informe del portal inmobiliario Idealista, correspondiente al mes de mayo, situaba el precio medio del alquiler en España en 14,5 euros por metro cuadrado, con lo que el coste de una vivienda de 50 metros cuadrados se sitúa en 725 euros y una de 100 metros cuadrados en 1.500 euros. Unas cifras que se disparan en el caso de Barcelona o Madrid (23,7 o 21,7 euros por metro cuadrado) o Baleares y San Sebastián (19,7 y 18,5).

Pero las cadenas hoteleras solo ocupan a poco más de 455.000 trabajadores. Bares, restaurantes y cafeterías ocupan a otros 1,5 millones, que no solo están censados en Baleares y Canarias, sino que se dispersan a lo largo de todo el territorio nacional. Y cerca de otro millón están ocupados en las denominadas “otras actividades turísticas”, en la que se encuadran transporte, ocio, actividades deportivas o de entretenimiento, hasta completar los tres millones de afiliados del turismo en mayo, lo que supuso un nuevo máximo histórico. Ninguna de estas actividades tiene la posibilidad de ofrecer alojamiento gratuito a sus empleados, como sucede con los hoteles, y todas están teniendo problemas para cuadrar plantillas, en especial cuando tienen que buscar trabajadores que tengan que venir de otras comunidades autónomas.