El ciclo virtuoso del turismo, con dos años batiendo todos los récords de llegadas (este año se podría alcanzar por primera vez los 100 millones de turistas extranjeros en España) y precios, le ha dado la vuelta a la cuenta de resultados de Paradores. La empresa pública, que en 2028 cumplirá 100 años con una red de 100 establecimientos (actualmente tiene 97), cerró el pasado ejercicio con unos ingresos de 346 millones de euros, el tercero consecutivo por encima de los 300 millones, y un beneficio neto de 40 millones de euros. Ambas cifras son los máximos históricos de la compañía.
Esa holgura financiera es la que le va a permitir a la compañía acometer una inversión sin precedentes para reformar su planta hotelera. “Vamos a acometer un plan de transformación para cambiar nuestra red y transformarla con infraestructuras modernizadas. Hemos previsto una inversión de 250 millones, conjuntamente junto a Turespaña, para rehabilitar el 50% de la red en cinco años”, señaló Raquel Sánchez, presidenta de Paradores, durante la presentación del último plan estratégico.
Pero, detrás de ese escenario idílico, emerge una realidad bien diferente en materia laboral. Así se puede concluir de las últimas cuentas individuales de la compañía depositadas en el Registro Mercantil, en las que se revela que el absentismo laboral en la empresa pública tocó máximos históricos en 2024 con un total de 123.550 de días perdidos por incapacidad temporal, definida como la situación en la que un trabajador, bien por enfermedad o accidente, se ve incapacitado para realizar su trabajo.










