El mejor verano de la historia que pronosticaban las empresas para la temporada alta del 2025 puede acabar mutando hacia el más caro de toda la historia, lo que estaría enfriando la demanda tanto nacional como internacional. Los datos de ocupación hotelera revelados por el INE este viernes así lo atestiguan. Las pernoctaciones en establecimientos hoteleros en julio, el primer mes de la temporada alta, crecieron un 1,8% anual hasta los 44,6 millones, con un comportamiento similar entre los viajeros nacionales, cuyas estancias crecieron un 1%, y los extranjeros, con un incremento anual del 2,1%. Esta tendencia se puede corroborar en las cifras correspondientes a los siete primeros meses del año: en acumulado de ese período, las estancias en hoteles avanzaron un tímido 0,7%, fruto de una caída del mercado nacional del 0,4% y una subida del 1,2% del resto de países.
La principal razón que explica ese frenazo de la ocupación hotelera es el crecimiento exponencial de los precios. En julio, la tarifa media de los hoteles en España subió un 4,6% respecto al mismo mes de 2024. Esto se traduce en 146,5 euros por habitación y noche. El incremento ha sido también una constante durante los siete primeros meses del año, con un alza media de precios del 5,2%. Esta se produce tras cuatro ejercicios de fuertes subidas: del 12,8% en 2021, del 17,1% en 2022, del 8,6% en 2023 y de 7% en 2024. Antes, en 2020, hubo un ajuste por el coronavirus y los importes bajaron un 5,9%.







