El turismo a España sigue sin dar señales de cambio. Ni la crisis inflacionaria de tres años que siguió a la invasión rusa en Ucrania, ni la guerra comercial lanzada por Donald Trump en abril contra sus grandes socios, ni la invasión israelí en Gaza o la guerra con Irán están impactando, por ahora, de forma negativa en la llegada de viajeros internacionales. 2024 se cerró con un nuevo récord de 94 millones de turistas y este año se podría sobrepasar por primera vez en la historia los 100 millones de viajeros.

Lo que sí está cambiando es la inversión hotelera. No tanto en volumen, que sigue en registros muy elevados, sino en el destino de la misma. Si en el primer semestre de 2024, los hoteles de cinco estrellas acapararon el 39% de los fondos (Atom compró los hoteles Miramar y Gran Florida y el grupo italiano Statuto adquirió Six Senses Ibiza), en el mismo período de 2025, ese porcentaje se desploma hasta el 11%, según un informe de tendencias del mercado hotelero de Savills, al que ha tenido acceso este periódico. En el otro lado, los hoteles de cuatro estrellas, que ya supusieron el 45% de los fondos en el primer semestre de este año, han incrementado significativamente su peso este año hasta el 59%.