Los datos de ocupación hotelera en julio, publicados la pasada semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE), reflejaron los primeros signos de enfriamiento del turismo: las pernoctaciones crecieron solo un 1,8% respecto al mismo mes de julio de 2024, con un fuerte retroceso de Alemania, el tercer mercado emisor más importante para España.
La evolución de las entradas de viajeros en el segundo mes de la temporada alta veraniega, hecha pública esta mañana, no ha hecho más que abundar en esa tesis. Pese a que la llegada de turistas extranjeros alcanzó un nuevo récord, al superar por primera vez en la historia los 11 millones en julio, el crecimiento se estancó y solo avanzó un 1,6%, con caídas en dos de los mayores mercados emisores (Alemania y Francia), que suponen el 20% de las llegadas, y con un frenazo considerable en Reino Unido, el mayor emisor de turistas con una cuota de mercado del 21%. El retroceso más pronunciado le correspondió a Alemania, con un descenso del 4,8%, seguida por Francia, con una bajada del 3,1%, unido al pírrico crecimiento del 0,7% en el caso del Reino Unido.
En el acumulado entre enero y julio, la llegada de turistas aumentó un 4,1% hasta los 55,5 millones de viajeros. El dato del crecimiento, sin embargo, esconde el evidente deterioro de los últimos tres meses (mayo, junio y julio), con avances inferiores al 2%, que se vieron compensados con los buenos resultados obtenidos en enero y febrero, donde las entradas crecieron un 6,1% y un 7,6% anual, respectivamente.







