Las ensaladas que funcionan como plato único son un salvavidas al que recurrir en esta época del año: tienen todos los tipos de alimentos que necesitamos, prepararlas suele requerir muy poco esfuerzo, se sirven frías y se pueden transportar en un táper –con la vinagreta aparte– para llevarlas a la playa, al monte o al trabajo. Además, se pueden modificar según las preferencias de cada quien o lo que haya disponible en la nevera y en la despensa.
En esta ensalada, por ejemplo, puedes cambiar el arroz blanco por arroz integral, cuscús o bulgur. El pollo podrías cambiarlo por bonito o bien por huevo, legumbres cocidas o tofu en dados a la plancha si quieres vegetarianizar o veganizar la ensalada. La zanahoria puedes sustituirla por calabaza o remolacha asadas. El maíz no tiene remplazo: es el protagonista colorido del plato y quien aporta jugosidad y dulzor.
Dificultad: Picar, mezclar y cantar
Cocer el arroz con el método deseado. Dejar enfriar.
Si se quiere la zanahoria cruda, rallarla del grosor deseado o cortarla en láminas finas. Si se prefiere asada, cortarla en trozos de un centímetro de ancho, untarla con aceite de oliva, salpimentar y asar a 200 ºC en el horno o en la freidora de aire hasta que esté tierna y dorada.






