Es muy sencilla, se prepara en muy poco tiempo y es deliciosa: ¿qué más puedes pedirle a un plato post vacacional?

Si miro las primeras recetas que compartí hace seis años, me reconozco poco. Me parecía fascinante cocinar platos elaborados, con ingredientes “especiales”, que probaba una y otra vez hasta conseguir la versión perfecta. Pasaba horas cocinando, ajustando cantidades, preparando el plato y el fondo perfecto para hacer las fotos. Tenía más tiempo y probablemente más paciencia.

Pero la vida cambia: ahora tengo tres hijos que necesitan mi atención, vivimos en un pueblo donde es difícil encontrar ingredientes especiales, comprar algunas cosas es más caro y además he vuelto a trabajar a jornada completa, así que el tiempo para cocinar se ha reducido al mínimo. Así que he vuelto a lo básico: a los sabores simples, a las recetas realistas, a ingredientes que se encuentran en cualquier tienda y a una cocina que sigue siendo especial, pero más cercana.

Esta ensalada es exactamente eso: sencilla, rápida, deliciosa y muy nutritiva. Puede acompañar pescado, carne o legumbres, y cuando la preparo suelo hacer doble vinagreta para guardarla en la nevera y usarla otro día de la semana. Queda bien con otras ensaladas de hojas verdes, col o unas sencillas pero riquísimas verduras asadas.