Colección de vespas de Álvaro Barcia. EFE/Nacho Gallego
Fernando Sanz|
Esguevillas de Esgueva (Valladolid), 9 jun (EFE).- Faros rotos, motores colapsados y, sobre todo, mucho barro son las marcas que dejó la dana en 35 motos clásicas Vespa que sobreviven al olvido en el pueblo vallisoletano de Esguevillas de Esgueva, donde se espera poder mostrarlas en una exposición al final del verano.
Se trata de una colección que pretendía ser “un arca de Noé que mostrara la evolución de la vespa española”, y que se vio truncada cuando el garaje que albergaba la treintena de ciclomotores en Catarroja (Valencia) se llenó de lodo por los efectos de las inundaciones que afectaron a la Comunidad Valenciana el pasado octubre, según detalla a EFE en declaraciones telefónicas su propietario, Álvaro Barcia.
“Venía de Madrid hacia Valencia, porque mi madre vive allí, y me quedé atrapado en la carretera justo el día que pasó todo. Hasta el día siguiente a mediodía no pude llegar a la casa de mi madre y fue entonces cuando mi hermano, que vive allí, me dijo que creía que el local estaba inundado”, recuerda este valenciano que trabaja en un colegio internacional en un municipio cercano a Nantes (Francia).







