Es tan solo el viernes y los errores no forzados en Austin y Jerez invitan a Marc Márquez a rebajar la euforia tras la rotunda paliza al resto de la parrilla en los primeros entrenamientos del fin de semana en el GP de Aragón. En uno de sus circuitos predilectos, donde ha ganado siete carreras en 13 participaciones, el ocho veces campeón del mundo volvió a dominar con una superioridad inusitada. “Esto no es como empieza, sino como acaba”, insistía él al término de la jornada.

Además de ser terreno fértil y familiar por su cercanía a su Cervera natal, Alcañiz ha sido estos últimos años un escenario señalado para el piloto de Ducati. Aquí, el curso pasado, cortó la peor sequía de su trayectoria mundialista con un triunfo aplastante, el primero después de haber renunciado a mucho para subirse a la mejor moto de la parrilla. Llevaba más de 1.000 días, casi tres años, sin sentir la adrenalina de una victoria. “La mochila pesaba mucho, y al cruzar la meta me he sentido tres o cuatro kilos más ligero”, declaró entonces.

En 2022, Motorland también fue el escenario de su reaparición tres meses y medio después de su cuarta y definitiva operación en el húmero, el pilar fundamental de un sufrido renacimiento que vuelve a situarle como referencia del campeonato a sus 32 años. En aquella ocasión, el retorno a la competición no terminó de espantar todos los fantasmas, pero sí sirvió para constatar que su magullado brazo derecho podía recuperar su posición natural y aguantar ese “último cartucho” de su carrera a nivel físico.