Marc Márquez volvió a conquistar Mugello 11 años después de su última victoria en el trazado italiano y con ello pudo completar uno de los objetivos que se había marcado para el tramo inicial de la campaña de la reconquista del título en MotoGP. El ocho veces campeón del mundo, ganador de cinco de los nueve grandes premios disputados hasta la fecha, cuenta después de su pleno en el GP de Italia con 40 puntos de margen sobre Álex Márquez y 110 sobre Pecco Bagnaia, su compañero de equipo y el que debería ser sobre el papel su rival más fuerte por el título.

“Contar con esta renta de más de 37 puntos —el máximo de los que se reparten en un fin de semana de carreras entre la sprint (12) y el gran premio (25)— sobre el segundo clasificado era un objetivo, para tener el margen para fallar y seguir estando en la pelea. Vamos a seguir gestionando esa ventaja, y sin querer olvidarme del resto, de Pecco, Morbidelli y Diggia, el gran rival es con quien duermo la siesta cada día, lo tengo en casa, pero en casa de verdad”, comentaba el ganador de la cita al micrófono de DAZN en referencia a Álex.

“Prometo que venía con la idea de defenderme, de perder el menor número de puntos posibles, pero vi que la victoria era posible, lo hemos intentado y he sabido mantener la calma en ese arranque tan agresivo de Pecco. Todo el rato me repetía lo mismo: la carrera es muy larga, paciencia, y a partir de esa séptima u octava vuelta he podido imponer mi ritmo”, analizó el puntal de Ducati. Aunque reconoció haber trabajado y sufrido muchísimo más que en su fin de semana perfecto en Aragón, incluso nadando a contracorriente fue capaz de ampliar su ventaja al frente de la clasificación.