Marc Márquez no tenía por qué arriesgar tanto, pero a él le gusta competir al límite y lanzarse a un nuevo reto cada día. Después de la caída que le amargó el sábado, cuando ya aseguró su punto de campeonato de aquí a dos semanas, el octocampeón se levantó con una portentosa actuación para llevarse la victoria en el GP de San Marino por delante de un correoso Marco Bezzecchi y dejar visto para sentencia el alirón en la siguiente cita. Será en el GP de Japón, el próximo 28 de septiembre, cuando el piloto español tendrá la oportunidad de cerrar su impresionante temporada de reconquista en MotoGP. Para lograrlo necesitará tan solo arañarle tres puntos más a su hermano Álex, tercer clasificado a más de siete segundos en Misano, algo que ha ocurrido en 13 de las 16 citas disputadas esta campaña.

El líder del certamen, que emerge de la prueba italiana con el récord de puntos en una sola temporada —512 por los 508 de Martín el curso pasado—, cuenta con un colchón de 182 tantos y necesita salir de Motegi con 185 para sumar su novena corona mundialista, la séptima en la categoría reina. Esa cifra le igualará a títulos con Valentino Rossi, uno de los miembros ilustres del flamante Salón de la Fama de MotoGP, inaugurado este fin de semana en Rímini y presente en su circuito de casa.