Sus abogados han afirmado que, en el momento del suceso, ella padecía psicosis posparto mientras que el fiscal argumentó que 'actuó intencionalmente y racionalmente', responsabilizándola de las muertes.

Paul Zeizel, perito de la defensa, declaró que Lindsay Clancy sufría un trastorno bipolar y un severo brote psicótico que le impedía acatar la ley cuando estranguló a sus niños en…

Dr. Phillip Resnick, a forensic psychiatrist, testified that Clancy “believed that she was doing what was right for her children.”