La presentadora Tania Llasera ha pedido disculpas en su cuenta de Instagram por sus palabras sobre Lindsay Clancy, la enfermera estadounidense acusada de matar a sus tres hijos, con la que empatizaba en un vídeo anterior que desató la polémica. La enfermera está acusada de matar a sus tres hijos, de cinco, tres años y ocho meses, en enero de 2023 y el inicio del juicio ha despertado controversia por un movimiento supuestamente feminista que apoya a la mujer. "Empatizo con una mujer que se ha cargado presuntamente a sus tres hijos", decía, aunque dejaba claro que se refería al mal estado de salud mental por el que podía pasar la mujer, sin "justificar" su crimen. "Lo fundamental es que empatizar no es justificar. Intentar comprender el sufrimiento, la desesperación o la oscuridad en la que pudo encontrarse no borra el daño ni la tragedia de sus hijos", decía. Tras días alejada de las redes sociales por la oleada de críticas y la polémica que desataron sus palabras, Tania Llasera ha reaparecido para pedir disculpas por sus palabras. "He necesitado unos días de silencio, de volver a conectar conmigo misma y sobre todo escucharme antes de volver a enfrentarme y ponerme delante de una cámara", decía sobre el tiempo que ha pasado con sus cuenta en suspenso. "He vuelto a ver el vídeo que publiqué y visto con distancia las palabras que utilicé me parecen terribles. Así que pido perdón", decía sin paliativos. "Comprendo la ola de rechazo, de indignación e incluso de dolor que he podido causar con mis palabras y no pretendo ni justificarme", decía a sus seguidores. "Al ser una persona pública es mi responsabilidad elegir las palabras adecuadas y claramente no escogí las palabras adecuadas, las escogí mal", añadía Llasera. Las críticas y comentarios que recibió fueron feroces. "No he dormido prácticamente y he pasado miedo por primera vez en mi vida, he pasado miedo a salir con mis hijos y que me increpen", revelaba. Tania Llasera revelaba que más allá de las críticas respetuosas ha habido quien fue más allá: "Amenazas en redes sociales de llamar a servicios sociales para quitarme la custodia de mis hijos y por supuesto llamarme mala madre y todos los insultos y vejaciones posibles". "Acepto el enfado de la gente, acepto las críticas, acepto que mucha gente deje de confiar en mí por las palabras oídas y admito todas las consecuencias de equivocarme", añadía la presentadora, que solo deseaba poder volver a su vida habitual, sin que esto tenga consecuencias para su familia.