Lindsay Clancy, de 36 años se ha convertido en la conciencia de Estados Unidos.Esta mujer se sienta en el banquillo de los acusados en el tribunal de Plymouth (Massachusetts) por el horrible triple crimen, que ella no ha negado, al matar a sus tres hijos, Cora, de cinco años, Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses.En un país vengativo, donde todavía la mayoría avala la pena de muerte (66% a partir de una encuesta del pasado julio del Pew Research), y por delitos muchos menos escabrosos y espeluznantes, ocurre que cientos de mujeres vestidas de rosa se concentran en el exterior del tribunal para apoyar a la acusada y reclamar su absolución. Aseguran que actuó de forma inconsciente debido a una psicosis tras dar a luz.Si esto sucediera en cualquier otro sumario sería una muestra de solidaridad que causaría escándalo. No pocos expresan su asombro de que preocupe más esa mujer que sus tres hijos.Pero Clancy, enfermera que trabajaba en pospartos, no es una acusada de asesinato habitual. Durante meses, después del nacimiento de su tercer hijo, intentó recibir tratamiento por lo que describió como un deterioro cada vez mayor de su estado mental en el posparto. Después mató a sus hijos, como ha confesado, en lo que ella afirma que fue un estado de psicosis.La resolución parece complicada. Clancy, pese asumir la autoría de los asesinatos, se ha declarado inocenteHoy se prevé el inicio de los alegatos que llevarán al jurado a decidir un veredicto y la resolución parece complicada porque se debate entre ser la autora y su culpabilidad. Clancy, pese asumir esa autoría, se ha declarado inocente.Kevin Reddington, el abogado defensor, sostiene que Clancy no es culpable porque carece de responsabilidad penal por sus actos, lo que se conoce más comúnmente como una defensa por enajenación mental. El letrado sostiene que la imputada sufría depresión posparto y psicosis en el momento en que se produjeron los asesinatos.Un psicólogo compareció este martes y contradijo esa versión. Ella era sabía de la ilegalidad de matar a otros, incluidos sus hijos, pero que actuó de esa manera por “su fuerte deseo de morir”, dijo Kirk Heilbrun. Presionado por el defensor, el experto reconoció su poca experiencia con problemas de salud mental posparto.El juicio toca a su fin con la convicción del fiscal de que la acusada tiene que pagar por lo que hizoPero el fiscal remarca que ha de pagar por lo que hizo. En su versión, esta mujer planeó los asesinatos enviando a su marido a recoger comida y medicamentos y, mientras él estaba fuera, estranguló a los niños hasta la muerte con bandas elásticas de ejercicio. Después, Clancy se cortó las muñecas y el cuello y saltó por una ventana del segundo piso. Se quedó paralizada. Va en silla de ruedas.¿Ha de ser tratada como una asesina más? Esta es la cuestión que emerge como un test psicológico para los estadounidenses fascinados por este caso.Algunos afirman que Clancy fue abandonada por un sistema que no se toma en serio las enfermedades mentales relacionadas con el posparto.Lee también“No debería ser necesaria una tragedia para que la gente preste atención a la salud mental”, afirmó al The New York Times Renee Kimball, organizadora de la concentración frente a la corte penal de Plymouth.Otras personas se sienten horrorizadas ante argumentos de ese tipo y consideran que ignoran los hechos. “No la miro y siento lástima por ella”, sostuvo Megyn Kelly, ex presentadora de Fox News y comentarista: “¡Hay tres niños muertos!”.Sea cual sea el veredicto, para muchos ciudadanos, en especial mujeres, esto refleja todo tipo de problemas sociales que perciben en la sociedad.