El fundador de Meta rechaza que la superinteligencia quede concentrada en unas pocas instituciones justo cuando Washington empieza a supervisar los nuevos modelos e incluso plantea poder apagarlos.

'Es imperativo que estos sistemas de IA cuenten con mecanismos de desactivación para evitar que esta tecnología cause daños catastróficos', afirma el comunicado.

La discusión ya no es si hay que ponerle límites a la tecnología, sino quién escribe el diccionario y maneja la infraestructura. La batalla silenciosa entre la "aduana cognitiva"…