Para Zuckerberg, los grandes avances de la historia no surgieron solo de instituciones establecidas.

REUTERS/Evelyn Hockstein/Foto de archivoMark Zuckerberg planteó que la disputa decisiva sobre la superinteligencia no giró en torno a su llegada, sino a su distribución: si quedará concentrada en pocas instituciones o si funcionará como una herramienta de empoderamiento individual. En una columna para The Wall Street Journal, sostuvo que “la cuestión fundamental de nuestra época no es si existirá la superinteligencia, sino quién tendrá acceso a ella”. Su tesis se apoyó en tres principios: empoderamiento individual como fuente de prosperidad, invención como propósito principal de la tecnología y equilibrio de poder como base de la seguridad. Desde esa premisa, rechazó la idea de que la respuesta al avance de la inteligencia artificial deba ser una concentración extrema del control. PUBLICIDADZuckerberg cuestionó el tono pesimista de parte de la industria. Dijo que no entendía por qué alguien que creyera que la IA eliminará la mayoría de los empleos y reducirá gran parte de la relevancia humana se apresuraría a construir ese futuro. Zuckerberg cuestionó el tono pesimista de parte de la industria.