Sin esperanza de hallar a personas vivas, los airados ciudadanos venezolanos insisten en sacar escombros en un país ya desventrado antes del seísmo

Mientras los pocos funcionarios, voluntarios y vecinos remueven escombros con sus propias manos en La Guaira.

A los primeros minutos de desesperación se sumaron la destrucción y la crisis humanitaria; personas desaparecidas, ambulancias por doquier y la alarma ante una posible réplica