Hay muchas formas de hacer historia en el fútbol, pero muy pocas comparables a la de intentar conquistar un Mundial. Porque la estrella que aparece sobre el escudo es mucho más que un símbolo: es el recuerdo permanente de algo extraordinario

De Uruguay 1930 a Alemania 2006, los Mundiales aparecen como vidriera estatal. Modernidad, legitimidad y estabilidad en primer plano. La pregunta queda abierta: transformación…

El Mundial conserva una capacidad difícil de explicar, pues incluso en medio de las dudas, vuelve a instalar la posibilidad de que algo extraordinario ocurra.