Sala VORNos gusta el Mundial porque el torneo funciona como un retrovisor que habla de una manera hermosa del paso del tiempoMarco Tardelli, celebrando un gol en la final del Mundial del 82.Actualizado Jueves,
junio
21:01Nos gusta el Mundial por lo que tiene de inesperado. El momento m�s brillante del Mundial, la mayor goleada, el regate m�s alucinante, la mejor jugada, siempre aparece cuando menos te lo esperas en un Hait�-Escocia o en un Costa de Marfil-Ecuador. En su F�tbol, din�mica de lo impensado, Dante Panzeri escrib�a: �El f�tbol es el jugador�. Entonces, c�mo no tratar de ver todos y cada uno de los partidos a la espera de ese hombre, a la espera de ese milagro en forma de zurdito africano de nombre impronunciable que no sab�amos ni que exist�a.Nos gusta el Mundial porque el torneo funciona como un retrovisor que habla de una manera hermosa del paso del tiempo. Habla de tu padre joven y poderoso con patillas oscuras entrando a casa con el primer televisor a color en el 82. O de ti cuando ten�as 12 a�os y te pon�as el despertador para trasnochar y apuntabas los resultados en un cuaderno. O de esa final con tus amigos en 2010 -con 16 a�os menos, echa la cuenta-, cuando ves que Torres la pasa y hay un rechace, que la coge F�bregas y centra a Iniesta, que Iniesta chuta y entonces... Nos gusta el Mundial porque hacemos inventario de nosotros mismos como en un Cinexin de abrazos y constatamos lo inolvidables que son las felicidades chiquititas.Nos gusta por los conmovedores hermanamientos que alumbra. Porque durante un mes puedes celebrar el gol de un jugador del Barcelona siendo t� del Atl�tico de Madrid, un gol de uno de Boca siendo t� de River (y viceversa), uno de un cat�lico siento t� protestante. Aunque ese gol lo haya metido aquel futbolista rival que tantas veces maldijiste.Nos gusta tambi�n porque puede ser un escaparate impagable para los que est�n condenados a vivir entre cristales rotos. Porque si un jugador equis hace un gesto contra el genocidio en Gaza o la violaci�n de los derechos humanos en Ir�n, ese gesto lo pueden estar viendo hasta 6.000 millones, la cantidad de personas que, seg�n los c�lculos de la FIFA, seguir�n el evento.Nos gusta el Mundial, en fin, por lo mismo que nos gustan los libros, la escalada, el cine o Bill Evans: porque el f�tbol es una pasi�n. Y las pasiones son como refugios at�micos en los que meterse. Y, sin refugios subterr�neos, no hay espacios de seguridad. De tal manera que ah� arriba pueden estar cayendo bombas, populismos, insultos, corrupciones; pero t� -al menos durante 90 minutos y con una cerveza helada en tu b�nker- est�s a salvo.












