La nueva orden ejecutiva de Donald Trump pone bajo la lupa el estatus migratorio de los clientes bancarios y abre la puerta a más vigilancia sobre remesas, cuentas con ITIN y pequeños depósitos de inmigrantes latinos en Estados Unidos.

La medida plantea que los bancos enfrentarían riesgos crediticios si uno de sus clientes fuera deportado y ya no pudiera reembolsar algún préstamo

La medida final elude el control obligatorio de ciudadanía tras la presión de Wall Street.Sin embargo, instruye al Tesoro a emitir "banderas rojas" para detectar irregularidades…