Bajo el argumento de mitigar los riesgos en el sistema financiero de EE. UU., el presidente Donald Trump dispuso nuevas medidas que pueden impactar los envíos de remesas familiares al ejercer mayores controles financieros.

La disposición tendrá como objetivo los riesgos asociados con transferencias transfronterizas de bajo monto, el uso de plataformas de pago entre particulares y patrones de retiros o depósitos repetitivos en montos pequeños.

Para ello, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos deberá crear la norma en un período de 60 días.“Las transferencias transfronterizas de fondos de bajo monto se han utilizado para facilitar o cometer financiación del terrorismo, narcotráfico, trata de personas y otras actividades ilegales”, indica la orden ejecutiva, con fecha del 19 de mayo, pero hecha pública ayer.

Además, en un período de 90 días, el secretario del Tesoro, en consulta con los reguladores financieros funcionales federales correspondientes, propondrá cambios a las reglamentaciones de aplicación de la Ley de Secreto Bancario para fortalecer los requisitos de debida diligencia del cliente basados en el riesgo para las instituciones financieras cubiertas.

Esta es la segunda medida adoptada por la actual administración en EE. UU., ya que está vigente la aplicación de un impuesto a las remesas, que significa una medida de control.