La visita de Estado de Donald Trump a China no fue una cumbre más. Tampoco fue simplemente una reunión bilateral entre las dos mayores economías del planeta. Lo que ocurrió en Beijing durante estos días expresa algo mucho más profundo: el intento de administrar una transición histórica del poder mundial en un contexto internacional marcado por guerras, fragmentación económica, disputa tecnológica y creciente incertidumbre global.

Los líderes de Estados Unidos y China se verán las caras esta semana en Pekín para tratar de extender la frágil tregua comercial sellada en octubre

Trump: la Cina si apra. Pechino: se cooperiamo, mondo in pace