Una parada militar, el himno de Estados Unidos interpretado en la Plaza de Tiananmen por la orquesta del Ejército chino y visitas a complejos históricos. La puesta en escena de este jueves estuvo a la altura del evento que supone que el presidente estadounidense, Donald Trump, pise suelo chino hasta mañana. Un acontecimiento que no se veía desde el año 2017, durante el primer mandato del magnate. Eso sí, la cordialidad y la sonrisa que el presidente chino, Xi Jinping, presentaba en la recepción en la escalinata del famoso Gran Palacio del Pueblo, no le impidió mandar una advertencia clara a su homólogo sobre Taiwán: "Si no se gestiona adecuadamente, llevará la relación de China y Estados Unidos a una situación sumamente peligrosa".

Xi aseguró a Trump que la cuestión de Taiwán "es el asunto más importante" en las relaciones entre las dos potencias más grandes del mundo e incluso amenazó con que una mala gestión podría acabar en "conflicto" entre ambos países. A pesar de todo, Xi se declaró "feliz" de recibir al mandatario estadounidense tras nueve años.

El conflicto entre China y Taiwán es uno de los más delicados a nivel geopolítico en el mundo. Esta mala relación data del año 1949. La isla funciona como un país independiente y, aunque Estados Unidos no lo reconoce como tal, brinda su apoyo político y militar para evitar que China incremente su poder en Asia, al mismo tiempo también quiere defender sus intereses estratégicos y tecnológicos, ya que en esta isla del Pacífico se fabrican la mayoría de los semiconductores que se usan en el mundo.