Pese a la guerra comercial y a las discrepancias en varios frentes, el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su par chino, Xi Jinping, exhibieron sus mejores sonrisas e intercambiaron muestras de cortesía en la jornada central de la visita del republicano a Beijing. Pero no fue todo pompa y gentileza. Al final del día fue claro que las diferencias están lejos de cerrarse, especialmente las que se centran en Taiwán.