Aunque había cierto escepticismo sobre si finalmente se celebraría la cumbre bilateral entre los presidentes de China y EE. UU., finalmente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este miércoles en Pekín alrededor de las 20.00 horas, hora local (14.00 horas, hora de España), para mantener el tan esperado encuentro con Xi Jinping. Esta cumbre parte con unas expectativas bastante bajas sobre los acuerdos que consigan los dos líderes de las potencias más grandes del mundo y los posibles resultados en materia geopolítica.

Lo que los analistas consultados por elEconomist.es y otros expertos prevén es que sea un encuentro muy vago en cuanto a temas de calado y que lo único "productivo" que salga de la cumbre bilateral sea la revalidación de la tregua comercial que ambos mandatarios firmaron en Busan.

Peiqian Liu, economista para Asia del equipo de macro global y asignación de activos de la gestora de activos financieros Fidelity, escribía en una nota que las expectativas entre un acuerdo integral entre ambas potencias "son relativamente bajas, dado que este es el primero de varios puntos de contacto entre ambos líderes este año".

Trump y Xi tienen muchos asuntos pendientes a tratar: comercio, tecnología, controles en las cadenas de suministro, etc., así como temas geopolíticos relacionados tanto con la guerra de Irán como con Taiwán.