La enorme brecha entre OpenAI y Anthropic ha generado una din�mica de competencia por desarrollar modelos cada vez m�s potentes.El mundo de las matem�ticas se vio sacudido la semana pasada por un supuesto avance: la soluci�n a un problema hist�rico sobre un complejo conjunto de ecuaciones de hace 200 a�os conocido como Navier-StokesAl ser uno de los primeros problemas de esta magnitud resueltos con la ayuda de la IA, este avance deber�a haberse celebrado como un triunfo intelectual. Sin embargo, la noticia se ha visto empa�ada por una acalorada pol�mica sobre qui�n merece el reconocimiento: el matem�tico neoyorquino y su colaborador del gigante de la IA Anthropic, quienes estuvieron cerca de la soluci�n, o su rival OpenAI, que invirti� millones de d�lares y utiliz� casi 10.000 agentes de IA para completar la tarea.No es la primera vez que se produce una disputa entre Anthropic y OpenAI. Se trata del �ltimo episodio en la relaci�n entre los dos principales contendientes en la carrera por crear sistemas de IA superinteligentes.Esto cobra cada vez m�s importancia a nivel mundial, ya que la IA se desarrolla m�s r�pido de lo que incluso las empresas hab�an previsto. El cofundador de Anthropic, Dario Amodei, acaba de pedir que se ralentice el ritmo al que avanza la IA tras una serie de alarmantes advertencias sobre seguridad por parte de empleadores actuales y anteriores.Esta petici�n cont� con el respaldo de Sam Altman de OpenAI y Elon Musk, en una muestra de unidad poco habitual. No se han dado muchos detalles sobre c�mo se lograr�an sus objetivos, ya que ambos insisten en que continuar�n entrenando y desarrollando nuevas generaciones de modelos. Y queda una pregunta abierta: �podr�n estas empresas y sus fundadores dejar de lado su rivalidad por el bien com�n?La ruptura entre OpenAI y Anthropic es de car�cter personal. Anthropic fue fundada en 2021 por un grupo de empleados de OpenAI que se separaron del creador de ChatGPT, movidos por la convicci�n de que los sistemas de IA necesitaban un gestor m�s responsable que OpenAI. Desde entonces, Anthropic se ha posicionado como garante de una IA segura, con un doble enfoque en el prop�sito social y la rentabilidad.En los �ltimos a�os, ambas compa��as han competido abiertamente por el talento, el favor del p�blico, la supremac�a tecnol�gica y el dominio comercial a trav�s de sus productos ChatGPT y Claude. Ahora, compiten por salir a Bolsa, aspirando a valoraciones igualmente vertiginosas que superan el bill�n de d�lares. Las empresas presentaron su documentaci�n ante la Comisi�n del Mercado de Valores con una semana de diferencia.Es habitual que los empleados y los l�deres de ambas compa��as se critiquen en la red social X o muestren sus diferencias. En febrero, Altman y Amodei se negaron a darse la mano en una sesi�n fotogr�fica con el primer ministro indio Narendra Modi, a diferencia de otros l�deres durante la Cumbre de Impacto de la IA en India. En vez de eso, levantaron el pu�o.Estos incidentes podr�an considerarse fricciones menores, comunes en el mundo empresarial. Sin embargo, en lugar de centrarse en cooperar para contener los evidentes riesgos derivados de la IA, las empresas se han centrado en lanzar nuevos modelos m�s potentes que los anteriores.En febrero, Anthropic se opuso al uso de la IA por parte del Pent�gono para ciertas aplicaciones militares, como armas letales aut�nomas y vigilancia masiva. Esto llev� a la administraci�n Trump a romper p�blicamente sus v�nculos con Anthropic y a una pol�mica legal. En cuesti�n de horas, OpenAI aprovech� la situaci�n y firm� su propio acuerdo con el Pent�gono, alegando haber negociado sus mecanismos de protecci�n de forma independiente. Google hizo lo mismo.En otra se�al del entorno tremendamente competitivo, Anthropic dio un paso atr�s p�blicamente este a�o respecto a los compromisos de su pol�tica de escalado responsable, una promesa de detener o retener modelos de IA si no pod�a garantizar las medidas de seguridad adecuadas con antelaci�n. Anthropic mencion� las presiones de la competencia y la falta de fe en los compromisos unilaterales como motivo.Entonces, �por qu� las empresas han seguido impulsando el desarrollo de la IA y sus ingresos a toda velocidad hasta ahora, a pesar de lo que reconocen que representan un riesgo potencialmente catastr�fico para las vidas humanas? Parte de la explicaci�n es ideol�gica. Las corporaciones de IA enmarcan el avance de la tecnolog�a como una cuesti�n existencial y moral. Cada una cree que se le debe confiar el desarrollo de una IA potente porque su rival est� menos capacitado. Si cualquiera de ellas echa el freno de mano ahora, creen que el resultado podr�a ser peor que seguir adelante.Un exinvestigador de Anthropic con el que habl� resumi� la din�mica de esta manera: "Arrogancia. El temor de que el siguiente lo haga a�n peor. Estar atrapado en tla propia narrativa de que ellos son los buenos".Pero como reconocen los l�deres de la IA, si hay un momento para dejar de lado las rivalidades personales y encontrar un camino hacia adelante, es ahora. Hay demasiado en juego.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
�Podr�n los l�deres de la IA dejar de lado su rivalidad por el bien com�n?
El mundo de las matem�ticas se vio sacudido la semana pasada por un supuesto avance: la soluci�n a un problema hist�rico sobre un complejo conjunto de ecuaciones de hace 200...













