EditorialEl comunicado con el que Marruecos amenaz� de manera impl�cita al PP y el posterior silencio del Gobierno de Espa�a no hacen sino agravar la imagen de un Ejecutivo m�s preocupado por proteger al presunto atacante que al EstadoEl Rey Felipe VI, en su visita a la base de Rota junto a Margarita Robles.EUROPA PRESSActualizado Viernes,
septiembre
23:52Audio generado con IACada nueva revelaci�n sobre el asalto a Ceuta reduce el margen para la versi�n de Moncloa. Ya no se discute si hubo avisos suficientes: el Gobierno sab�a que se preparaba una entrada masiva, tuvo d�as para reforzar la frontera espa�ola y europea y no lo hizo. La cuesti�n que debe esclarecerse ahora es por qu�, disponiendo de informaci�n y capacidad para reaccionar, dej� Ceuta pr�cticamente desprotegida.La dimisi�n de Gonzalo Sanz, jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en la ciudad aut�noma, abre la primera brecha desde dentro en el agujero negro construido por el Ejecutivo. Sanz afirma por escrito que traslad� a Miguel �ngel P�rez Triano la alerta que hab�a recibido del CNI el 29 de julio sobre el llamamiento para asaltar Ceuta �por valla y mar� al d�a siguiente. Una llamada posterior dur� 11 minutos. Triano sostuvo primero que desconoc�a esas comunicaciones y despu�s admiti� haber hablado con Sanz sobre la presi�n migratoria. Su continuidad es insostenible.Pero convertir al delegado en pararrayos tampoco salvar� a Moncloa. Sanz asegura que desde Ceuta se alert� a los ministerios, y el presidente de la ciudad aporta otra pieza decisiva: Juan Jes�s Vivas sostiene que el d�a 27 pidi� declarar la emergencia nacional, establecer un mando �nico y reforzar a las Fuerzas de Seguridad; intent� incluso hablar con S�nchez. Seg�n su testimonio, Moncloa le respondi� que todo estaba controlado, que Marruecos colaboraba y acab� pidi�ndole que dejara de llamar porque se estaba poniendo �muy pesado�. Al d�a siguiente de rechazarse la emergencia, Ceuta qued� desbordada.La secuencia desmonta la excusa de que nadie anticip� la �magnitud� del asalto. Polic�a, CNI, Inteligencia militar, Delegaci�n y el propio Gobierno ceut� hicieron llegar se�ales convergentes durante d�as. Incluso Defensa orden� movilizar al Ej�rcito el d�a 27 ante un posible intento de violaci�n de la soberan�a territorial espa�ola. La hip�tesis de que Moncloa confiara en que Marruecos contendr�a la avalancha explicar�a su pasividad, pero no la justificar�a. Y resulta a�n m�s grave tras los indicios posteriores sobre la conducta marroqu�.La respuesta pol�tica ha consistido, sin embargo, en discutir la formalidad de los avisos, desacreditar al CNI y sacrificar hasta ahora s�lo a un cargo intermedio. Es insuficiente. Si Sanz dice la verdad, el delegado minti�; y si las alertas llegaron desde Ceuta a los ministerios, la responsabilidad asciende inevitablemente por la cadena de mando. Con cada documento y cada testimonio queda m�s claro que el problema no fue la falta de informaci�n, sino la falta de actuaci�n.El ins�lito comunicado con el que el jueves Marruecos amenaz� de manera impl�cita al PP y el posterior silencio del Gobierno de Espa�a no hacen sino agravar la imagen de un Ejecutivo m�s preocupado por proteger al presunto atacante que al Estado.











