Pedro Sánchez eleva ahora un peldaño el diagnóstico sobre la crisis de Ceuta y asume que la entrada masiva de migrantes desde Marruecos puede calificarse como un "ataque híbrido", aunque evita señalar quién estaría detrás de esa acción. Hasta ahora, el presidente del Gobierno había hablado de una vulneración de la integridad territorial de España, pero nunca había empleado el término "ataque", en un momento de creciente presión sobre Moncloa para que aclare el papel de Marruecos en lo ocurrido. En una entrevista en 'Mañaneros', de TVE, Sánchez ha insistido además en que su Ejecutivo no acepta "ningún chantaje" ni está ocultando información sobre Rabat, algo que le reprochan tanto la oposición como los socios parlamentarios y después de que la Audiencia Nacional haya abierto una investigación al apreciar indicios de una actuación organizada desde Marruecos que pudo atacar gravemente la integridad territorial de España.Sánchez ha evitado señalar a Marruecos como autor de ese "ataque híbrido" para el que, ha admitido, el Estado debe estar mejor preparado porque, según ha valorado, Ceuta y Melilla se preparan para una "realidad estructural" al ser "las dos fronteras terrestres" entre África y Europa. Con todo, ha insistido en que el Gobierno no podía anticiparse a esa entrada masiva con la información de la que disponía, de hecho, ha apuntado a que uno de los "elementos a mejorar" es la anticipación a través de unos sistemas de inteligencia más "sofisticados". Pero sobre cómo actuará el Gobierno si se producen otras crisis de esta naturaleza, se ha limitado a señalar que el Ejecutivo invertirá 180 millones de euros en reforzar el control y el perímetro fronterizo de Ceuta y Melilla, y que es necesario ampliar las infraestructuras de acogida para responder a llegadas masivas que se puedan producir.Frente a las críticas que ha recibido tanto de la oposición como de sus socios por su gestión de la crisis y por su ausencia pública durante buena parte de agosto, Sánchez ha defendido que estuvo "al pie del cañón desde el primer minuto". Ha asegurado que estuvo trabajando durante ese mes y ha denunciado que asociaciones "ultras" le seguían de forma "constante" y le fotografiaban. En cualquier caso, también ha reivindicado su "derecho al descanso", una respuesta con la que ha tratado de salir al paso de los reproches por su poca presencia pública durante las semanas posteriores a la entrada masiva de migrantes.Sánchez también ha cargado contra la propuesta del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de recurrir al artículo 8 de la Constitución para "blindar" la frontera española en caso de disponer de información sobre una posible "invasión". El presidente ha valorado que esto sería una respuesta "militar" a una crisis migratoria. "Es una auténtica barbaridad. No estamos hablando de invasores; son personas que buscan oportunidades al otro lado de la frontera", ha reprochado. A su juicio, una actuación de ese tipo no solo agravaría la situación en Ceuta, sino que abriría además una crisis en las relaciones bilaterales con Marruecos y dañaría la imagen internacional de España. En todo caso, ha querido dejar claro que el Gobierno "no acepta ningún chantaje" cuando le han preguntado si Marruecos lo está ejerciendo contra su Gobierno. Para justificar su tesis de que el Gobierno no podía prever la entrada masiva de migrantes de finales de julio, Sánchez ha insistido en que este miércoles se publican 40 "informes de situación" que apuntan que se alertó de un "ligero pico de entradas a nado" los días previos, pero que en todo caso se hablaba de "cientos" de personas, no de 70.000. "No se previó una entrada masiva de tantos migrantes", ha zanjado. Sánchez también ha tratado de rebajar el ruido interno en torno a la ministra de Defensa, Margarita Robles, después de la reunión que mantuvo este lunes con el rey Felipe VI y altos mandos militares para analizar la situación en Ceuta. El presidente ha enmarcado el encuentro en la "normalidad" y ha asegurado que este tipo de reuniones se celebran de forma "recurrente". Preguntado por si la imagen podía interpretarse como un gesto de respaldo del monarca a Robles, se ha limitado a definirla como una "foto oportuna, normal" y ha admitido que, por el momento político en el que se produce, pueda suscitar "algún tipo de lectura", aunque ha insistido en que se trata de algo "normal y cotidiano".Sobre la anunciada visita del rey a Ceuta, Sánchez ha asegurado que el Gobierno y la Casa Real la comunicarán "conjuntamente" y que tendrá lugar "en fechas próximas". El jefe del Ejecutivo ha defendido que los ciudadanos de Ceuta necesitan ahora el "arrope y el cariño" de todas las instituciones y ha considerado "más que justificado" y "necesario" que Felipe VI visite tanto Ceuta como Melilla. "Esa visita se va a dar y, en Ceuta, en particular, es más necesaria que nunca", ha subrayado.Sánchez también ha rebajado las críticas lanzadas por el ministro de Transportes, Óscar Puente, y por su partido a la jueza María Tardón después de abrir una investigación al apreciar indicios de una actuación organizada desde Marruecos que pudo atacar gravemente la integridad territorial de España. Ha dicho que es un hecho que fue concejala del PP, pero ha valorado que el compromiso político previo "no está reñido" con el ejercicio de la función judicial, algo que sí le han reprochado desde su partido. En este punto, ha insistido en que el Gobierno está actuando con "máxima transparencia" y que "no tiene nada que ocultar", mientras trata de esclarecer qué ocurrió durante aquellos días en Marruecos. Frente a lo que ha calificado de "hipérbole" en el debate público, los medios y la derecha, ha reclamado actuar "sobre pruebas, no sobre indicios", con responsabilidad y proporcionalidad, aunque ha subrayado que eso no impide responder con contundencia ni reconocer la dimensión de la crisis humanitaria. En este sentido, ha señalado como prioridad la atención e identificación de los menores llegados a Ceuta y ha explicado que se estudia caso por caso si procede su reagrupación en Marruecos o su permanencia en España. Sánchez no ha descartado tampoco ninguna opción para el resto de migrantes, incluida su reubicación entre comunidades autónomas, y ha pedido al PP "responsabilidad y solidaridad" y que, más allá de sus críticas al Gobierno, "arrime el hombro" allí donde tiene competencias.