Pedro Sánchez ha comparecido este jueves ante el pleno del Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre la gestión de la crisis de Ceuta tras la entrada masiva de 72.000 personas desde Marruecos y un día después de que se conociera un informe policial que apunta a una posible participación de agentes marroquíes en el desarrollo del asalto. Ante un hemiciclo pendiente de las responsabilidades del país vecino por los hechos acontecidos los días 30 y 31 de julio y de las posibles advertencias que recibió el Ejecutivo, el presidente del Gobierno ha defendido que “no se puede concluir” que la entrada masiva estuviese “diseñada por Marruecos”, aunque ha admitido que habrá que investigar si hubo “inacción o incapacidad” de las autoridades marroquíes.Un matiz tras el que ha revelado que el Gobierno convocó a la embajadora de Marruecos en Madrid el pasado 21 de agosto, después de que dos ministros marroquíes aludieran a la “lucha sagrada para liberar las ciudades ocupadas”. “Dos declaraciones, señorías, que, por supuesto, hemos rechazado tajantemente”, ha afirmado de manera contundente.Sánchez ha convertido así su intervención en una defensa política de la ciudad autónoma, de la actuación de los agentes españoles durante aquellas dos jornadas y de la respuesta dada por el Gobierno. Su discurso, ha explicado, ha pretendido responder a “las tres preguntas que la ciudadanía demanda” ante la crisis: “¿Se pudo evitar esta crisis?, ¿Quién o qué la produjo?, y ¿Qué hace y hará el Gobierno a partir de ahora?”Pedro Sánchez, este jueves en el Congreso THOMAS COEX / AFPEl líder socialista ha querido fijar ese marco desde el primer minuto. Y para ello ha recurrido a un símbolo del propio Congreso para reivindicar la españolidad de Ceuta y Melilla. Al recordar el origen de los leones que flanquean la Cámara Baja, fundidos con cañones capturados tras la guerra de África, ha evocado el Tratado de Wad-Ras, que puso fin al conflicto y contribuyó a “consolidar la soberanía de España sobre Ceuta y Melilla a perpetuidad”. “Desde hace siglos, estas dos ciudades son españolas. Desde aquel tratado, lo son por acuerdo diplomático. Y les aseguro que así van a seguir hasta el final de los tiempos”, ha proclamado ante el hemiciclo. “Ceuta no es la frontera de España. Ceuta es España en la frontera”, ha remachado minutos después.Esa reivindicación, y la condena a las declaraciones de dos ministros marroquíes, no ha llevado, sin embargo, al presidente a cuestionar la necesidad de mantener la cooperación con Rabat. Sánchez ha defendido que España tiene que “seguir cooperando con Marruecos” y mantener “una relación de buena vecindad” porque responde al interés general. Pero ha introducido una matización: “Después de lo ocurrido, esa cooperación tiene que ser diferente”.Sobre la responsabilidad de Marruecos en la entrada masiva, Sánchez ha mantenido la posición que el Gobierno ha defendido desde el comienzo de la crisis. Tras las investigaciones realizadas hasta ahora, ha dicho, “no se puede concluir” que el asalto estuviese “diseñado por Marruecos”. Sánchez ha explicado que, si aparecieran pruebas de la participación de Rabat, el Gobierno actuaría en consecuencia. “Este Gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros. Pero vamos a trabajar cargados de hechos probados”, ha asegurado, antes de recordar que otros Gobiernos llevaron a España “a una guerra con pruebas falsas”, en alusión al Ejecutivo de José María Aznar y la guerra de Irak.El presidente sí ha dado por acreditado que la gendarmería marroquí permitió inicialmente el cruce de la frontera y posteriormente lo controló. “¿A qué se debió la falta de control? ¿Hubo incapacidad o inacción?”, se ha preguntado asegurando que los servicios de inteligencia investigarán lo sucedido y ha avanzado: “Vamos a hacer públicos todos los informes”.En su segunda intervención, Sánchez ha matizado su posición y ha advertido de que la prudencia a la hora de atribuir responsabilidades no significa renunciar a una respuesta firme si aparecen pruebas contra Marruecos. “Eso no significa que no podamos actuar con la debida contundencia”, ha señalado. El presidente ha defendido que “la prudencia no está reñida con la contundencia” y ha insistido en que el Gobierno responderá si las investigaciones acreditan la implicación de Rabat.El presidente ha admitido, eso sí, que tanto el Gobierno central como el ceutí y el conjunto de las instituciones del Estado habían detectado un incremento de las llegadas y se habían coordinado para hacerle frente. Se trataba, según su versión, de un repunte “significativo, pero en absoluto inédito y excepcional”.La diferencia que ha establecido Sánchez es, por tanto, entre detectar un aumento de las entradas y recibir una alerta que permitiera prever la dimensión de lo que finalmente sucedió. Ha asegurado que el Gobierno ha examinado “todos los informes, todos los mensajes, notas verbales” de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del Centro Nacional de Inteligencia remitidos a las autoridades políticas y a la Delegación del Gobierno en Ceuta, y que ninguno “previó ni la escala, ni la probabilidad de lo que finalmente se produjo”.“La respuesta es clara: no lo hizo, no lo hizo”, ha insistido. Según Sánchez, aquellas comunicaciones no pasaron de “la descripción de los datos” y “el aviso rutinario”.El presidente ha situado el cambio de escenario en la mañana del 30 de julio. “La situación cambia de forma radical y también repentina”, ha sostenido. Según su reconstrucción, las redes sociales comenzaron entonces a llenarse de mensajes y vídeos que animaban a cruzar la frontera, en ocasiones bajo el argumento de que una sentencia del Tribunal Supremo impedía las llamadas devoluciones en caliente.Sánchez ha aprovechado este episodio para acusar a la ultraderecha de contribuir a la difusión de bulos durante la crisis, en una estrategia que ha comparado con la que, a su juicio, ya empleó durante la pandemia de covid y la dana.Pero el relato del presidente ha encontrado uno de sus puntos más delicados precisamente en la actuación del CENIF, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional. Sánchez ha reclamado explicaciones sobre por qué una nota informativa elaborada el 29 de julio no fue remitida a ningún superior en la cadena de mando de la Policía ni al Ministerio del Interior. La actuación del organismo, ha asegurado, “tendrá que explicarse”.La pregunta adquiere especial relevancia porque el informe elaborado posteriormente por el CENIF y remitido a la Audiencia Nacional apunta a una entrada planificada y describe la participación de miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes en el “guiado” de migrantes hacia la frontera.La intervención de Sánchez ha dejado así sobre la mesa no solo la cuestión de qué información existía antes de la entrada masiva, sino también cuál fue su recorrido dentro de la cadena de mando. El Gobierno mantiene que no recibió ninguna alerta extraordinaria que anticipara la magnitud de la crisis, mientras el presidente ha reclamado explicaciones sobre la circulación de una nota informativa elaborada el día anterior.Sánchez y Cuerpo conversan minutos antes de iniciarse la sesión extraordinaria en el Congreso de los Diputados por la crisis de Ceuta Dani DuchEl relato de Sánchez tampoco ha encontrado un respaldo cerrado entre sus socios parlamentarios. Enrique Santiago, secretario general del PCE y dirigente de Izquierda Unida, ha sostenido que “Marruecos ha organizado esto con Israel” y ha reclamado al presidente que convoque oficialmente a la embajadora marroquí y que Felipe VI llame a Mohamed VI. Santiago ha reprochado además al Gobierno haber actuado tarde y “sin dimensionar la crisis humanitaria”.La actuación de los agentes durante la avalancha ha ocupado otro de los ejes de la intervención de Sánchez. Cuando el cruce a nado se hizo masivo, ha explicado, los policías tuvieron que tomar “una decisión operativa en minutos”: dejar pasar momentáneamente a quienes estaban alcanzando la frontera o tratar de contenerlos por la fuerza, con el riesgo de provocar una tragedia todavía mayor.El presidente ha defendido sin ambages la primera opción. “Los agentes españoles decidieron dejar pasar a los migrantes momentáneamente. Creo que hicieron lo correcto”, ha afirmado. Sánchez ha recordado los 141 fallecidos y ha sostenido que la alternativa habría podido elevar todavía más el número de víctimas. “Ante la amenaza respondieron con humanidad”, ha insistido para admitir que ningún Estado puede garantizar la seguridad de una frontera “al 100%”. De ahí, ha argumentado, la necesidad de mantener la cooperación con Marruecos, aunque esta deba cambiar después de lo ocurrido.Sánchez mantiene que “no hubo alertas o avisos extraordinarios”, pero ha admitido, eso sí, que “las instituciones habían detectado un incremento de las llegadas y se habían coordinado para hacerle frente”La defensa de los agentes ha ido acompañada de una reivindicación del Estado de derecho. “No se puede coger a un ser humano del brazo y arrojarlo sin más al otro lado de la frontera como si fuera un saco de tierra”, ha señalado. Y ha advertido: “Una democracia no es más fuerte por saltarse la ley para resolver un problema”.En el capítulo de las medidas, Sánchez ha anunciado que España pedirá una “presencia permanente” de Frontex en el puerto de Ceuta y en el espigón de El Tarajal, escenario de la entrada masiva. También ha avanzado que ofrecerá a los gobiernos de Ceuta y Melilla una silla permanente en el Comité de las Regiones de la Unión Europea y que propondrá su integración en la unión aduanera, “buscando un régimen fiscal favorable”.Robles ha sido la primera ministra en sentarse y dejar de aplaudir tras la intervención de Sánchez Dani DuchEl presidente ha anunciado asimismo que Felipe VI visitará Ceuta y Melilla “en las próximas semanas”, después de recordar que el jefe del Estado lleva 20 años sin desplazarse a las dos ciudades autónomas. Sánchez ha justificado la iniciativa porque “Ceuta necesita más que nunca estar arropada por el Estado” y ha defendido que el Rey transmita el “compromiso absoluto del Estado” con ambas ciudades.Sánchez ha presentado finalmente la actuación del Gobierno como una combinación de respuesta humanitaria, defensa de la frontera y refuerzo institucional, y ha reclamado “unidad y lealtad institucional” para afrontar las consecuencias de la crisis. “Es la receta para salir de la crisis. Todo lo demás no va a traer nada bueno”, ha asegurado. Tras su intervención, casi todos los ministros presentes en el hemiciclo han aplaudido efusivamente al presidente, aunque la titular de Defensa, Margarita Robles, ha sido la primera en sentarse y dejar de aplaudir.La réplicaSánchez a Feijóo: “¿Habría ordenado disparar a la población civil?”En la réplica, Sánchez ha respondido a la dura intervención del líder de la oposición y presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que le ha exigido la dimisión por su gestión de la crisis de Ceuta y le ha advertido de que “lo va a pagar en los tribunales y las urnas”. El presidente ha tratado de devolverle el golpe acusándole de aprovechar cualquier crisis para obtener rédito político y evitar la fuga de votantes hacia Santiago Abascal.Sánchez ha sostenido que, de haber aplicado las recetas que propone el PP, Feijóo habría “expulsado a todos los migrantes sin siquiera tramitar las peticiones de asilo”. “Es ilegal, señorías, obligaría a los funcionarios y funcionarias a saltarse la ley y a prevaricar”, le ha espetado. Y ha llevado el reproche hasta el extremo al exigir al líder del PP que explicara qué habría hecho durante la crisis de Ceuta: “¿Habría ordenado disparar a la población civil?”.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro