Los documentos desclasificados por la propia Moncloa erosionan dos de las principales tesis que Pedro Sánchez sigue sosteniendo sobre la crisis de Ceuta: que lo ocurrido a finales de julio no pudo anticiparse y que no existen elementos suficientes para señalar a Marruecos. Los papeles revelan que sí hubo avisos previos y refuerzan la posición que Margarita Robles había defendido desde el inicio. Fuentes de su departamento se reafirman ahora en que existían alertas anteriores a la avalancha: "Ahí está todo", sentencian. El CNI advirtió el 29 de julio, un día antes de los cruces masivos, tanto al Gobierno como a las autoridades marroquíes de que se estaban difundiendo convocatorias multitudinarias en redes sociales para intentar entrar en Ceuta durante la festividad del Día del Trono. Y, una vez iniciada la avalancha, la inteligencia militar española dejó también constancia de la actitud "negligente y pasiva" de Marruecos, un elemento que complica la cautela con la que Moncloa ha evitado hasta ahora responsabilizar a Rabat.La inteligencia española había detectado un grupo de WhatsApp denominado "Asalto a la valla de Ceuta" y dos grupos de Facebook que sumaban cerca de 180.000 usuarios desde los que se llamaba a intentar la entrada tanto por la valla como por mar. Ninguna de esas comunicaciones anticipó, es cierto, que acabarían cruzando más de 70.000 personas, argumento al que Sánchez se agarra para defender que la magnitud de la crisis era imprevisible. Pero los avisos sí debilitan la idea de que el Ejecutivo carecía de información suficiente para advertir del riesgo de una entrada de gran alcance. Sobre todo porque fue el propio CNI el que trasladó esas señales con antelación y porque, apenas unas horas antes de que Moncloa hiciera públicos los documentos este miércoles, el presidente había señalado precisamente a la inteligencia como uno de los ámbitos que falló en la "sofisticación" de sus comunicaciones y dijo que su capacidad de anticipación debe mejorar.Las distintas alertas de Policía, Guardia Civil y CNI se sucedieron desde el 8 de julio, cuando el Supremo dictó una sentencia que, según anticiparon estas tres instituciones, podía producir un efecto llamada a las personas dispuestas a cruzar a nado la frontera entre Marruecos y Ceuta. El 27 de julio, el CNI alertó del "impacto" que podía tener esa sentencia, "especialmente" en Ceuta, si bien confiaba en que el "control" de las autoridades de Marruecos pudiera tener un efecto de "contención" frente a las entradas en la ciudad autónoma.El 29 de julio, la advertencia del CNI pasó a ser una alerta concreta, dirigida tanto a la Inteligencia alauí como a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a la Guardia Civil. El mensaje era esencialmente el mismo en los tres casos: a través de grupos muy multitudinarios de Facebook y WhatsApp se estaba llamando al "asalto [a Ceuta] por valla y mar", "aprovechando la Fiesta del Trono" y que las autoridades policiales marroquíes estarían "liadas".Moncloa niega, sin embargo, que estas revelaciones se le vuelvan en contra, pues no considera que esas comunicaciones puedan considerarse una alerta que permitiese anticipar la escala de lo que finalmente ocurrió. El Ejecutivo sostiene que la referencia al "alcance" de la convocatoria no constituía un "indicador de escala o probabilidad prospectiva" y pone el foco en que el CNI no emitió ninguna "alerta formal", sino que trasladó la información mediante mensajes y una breve llamada a la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil.Ese es precisamente el argumento al que se agarra ahora el Gobierno para separar la existencia de avisos de la posibilidad real de anticipar la avalancha. Y no solo eso, sino que también carga contra el CNI: "Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no se limita a mandar un WhatsApp ambiguo a un cargo menor: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia", sostienen fuentes gubernamentales. La tesis de Moncloa es, por tanto, que hubo información, pero no una advertencia de suficiente entidad como para prever que al día siguiente se produciría una crisis de esa magnitud.Los documentos confirman la versión de RoblesEse punto alimenta también las distintas versiones que desde el propio Gobierno se han ofrecido desde que estalló la crisis. Robles aseguró el pasado 25 de agosto que los servicios de inteligencia "realizaron la labor exigible" y "compartieron la información" con los cuerpos de seguridad del Estado y con la Delegación del Gobierno. La ministra subrayó además que las comunicaciones de los servicios de inteligencia, que dependen de su departamento, "no siempre son por escrito". Fuentes de Defensa confirman ahora a 20minutos que Robles se refería precisamente a esos contactos entre el CNI y la Delegación del Gobierno que los documentos desclasificados han sacado a la luz.Su versión chocaba ya entonces con la del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que negó que existiera "ningún informe que atisbara que el 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció". Los documentos permiten ahora afinar esa disputa entre ministerios: no hubo un informe formal que anticipase una entrada de más de 70.000 personas, pero sí comunicaciones previas del CNI que advertían de una convocatoria concreta y multitudinaria para tratar de cruzar la frontera al día siguiente.Los documentos desclasificados no solo chocan con la versión de Sánchez y Marlaska respecto a las alertas previas, también complican la cautela mantenida hasta ahora por Moncloa respecto al papel de Marruecos. Demuestran que el mismo 30 de julio, a las 13:00 horas, la inteligencia militar española advertía de que era "muy probable" que las autoridades marroquíes no estuvieran favoreciendo activamente la oleada migratoria, pero sí que hubieran actuado de forma "negligente y pasiva". Es decir, los informes no acreditan una operación organizada desde Rabat, pero sí recogen una falta de colaboración de las autoridades marroquíes desde las primeras horas de la crisis. Una falta de colaboración que tuvo lugar pese a que Marruecos había sido advertido por España del llamamiento a una entrada masiva a Ceuta, tal y como constatan los documentos desclasificados.Este mismo miércoles, en la entrevista concedida a TVE, Sánchez llegó a definir lo ocurrido como un "ataque híbrido", pero evitó en todo momento atribuir su autoría a Marruecos. Los documentos tampoco prueban que Rabat organizase deliberadamente la entrada masiva, pero sí dejan constancia de dos elementos incómodos para la posición mantenida por Moncloa: España avisó a las autoridades marroquíes antes de la avalancha y, cuando esta ya se estaba produciendo, la inteligencia militar describió su comportamiento como "negligente y pasivo".La desclasificación, por tanto, no demuestra que el Gobierno conociera de antemano la dimensión que alcanzaría la crisis, pero sí debilita la versión de que el Gobierno no fue avisado de lo que podía suceder y de que había colaboración con Marruecos. Los servicios de inteligencia detectaron las convocatorias, las comunicaron antes de que comenzasen los cruces y dejaron constancia después de la falta de colaboración de Marruecos. Desconcierto en el PSOELa publicación de los documentos ha generado además bastante revuelo entre las filas socialistas, donde no todos interpretan de la misma manera la contradicción entre los avisos previos y el relato que sigue defendiendo Moncloa. Hay diputados que continúan arropando la tesis de Sánchez al sostener que, aunque hubo comunicaciones, estas no fueron formales ni permitían anticipar una entrada de la magnitud que finalmente se produjo. Otras voces, sin embargo, admiten que los papeles añaden un problema más a una crisis ya difícil de gestionar. "Es un elemento que complica aún más la gestión de esta crisis", reconoce una fuente socialista, que asegura que hay dirigentes que "prefieren callar" cuando "no concuerdan las cosas".Más crítico se muestra otra voz socialista con escaño, que cuestiona abiertamente el empeño de Moncloa en presentar la falta de anticipación de los servicios de inteligencia como el principal fallo. A su juicio, "se ha decidido que la versión es esa y todo el mundo a decir que nadie avisó", para evitar que pueda instalarse la idea de que el Gobierno conocía el riesgo y, aun así, no respondió adecuadamente. "Claro que no dice justo los números del informe, pero se avisó de una entrada masiva y de los grupos", sostiene.