0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEntran 80.000 marroquíes en Ceuta y ¿qué hacemos? Muy fácil: nada. Irnos de vacaciones, confiando en que, si nadie les hace caso, se volverán por su propio pie con el rabo entre las piernas. Ya, claro, pero mientras vuelven o no vuelven, ¿qué tal les sentará a los ceutíes tenerlos vagando por allí, hambrientos y sin techo? Ah, pues démosles techo y comida. Sí, hombre: ¿con nuestros impuestos, como si nos sobraran? Entonces, repartámoslos por otras comunidades. Que dicen las otras co­munidades que te los metas tú donde te quepan. A ver, a ver: ¿qué enredo es este? ¡Si es muy sencillo, hombre! Que me ­hagan presidente: yo aplico el artículo 8 de la Constitución, y andando. Sí, ese que dice que las fuerzas armadas garantizan la soberanía e integridad de España. O sea, hablando en plata: los echamos a tiros, que total, son solo 80.000. Tío, qué buena idea. Seguro que a Marruecos le encanta. Joaquín Vera Pero es que no es solo Ceuta. Es que es la Inmigración, así con mayúscula. La culpable de todo. De robos y violaciones, de que no haya plazas en los colegios ni viviendas asequibles, ¡la que les quita el pan a los españoles! ¿Y si en las Cortes, en lugar de dar espectáculo, se parlamentara y se tomaran decisiones?¿Cómo, que les quita el pan? ¿Quién sirve cafés, quién cuida a nuestros mayores, quién pone ladrillos...? ¡Mira lo que pasa en Italia, en Hungría, en Dinamarca! Muchas proclamas de mano dura, sí, y mientras, el número de inmigrantes que acogen, a la chita callando, no para de crecer. Porque los necesitan. Como todos. Que si tuviéramos que conformarnos con la natalidad europea, que es bajísima y nadie consigue que remonte, nos íbamos a quedar con la mitad de población en dos o tres décadas…Como se ve, los problemas no solo son graves y urgentes, sino, además, complicadísimos. Y por eso voy a proponer una idea que me parece, modestia aparte, brillante. Es esta: crear una institución en la que personas elegidas para representarnos parlamenten –podríamos llamarla así: Parlamento– sobre todas estas cosas, con seriedad, con sosiego, escuchándose atentamente unos a otros, habiendo estudiado a fondo los dossiers… y tomen decisiones. He encontrado hasta un local que sería ideal para ese fin: un palacio en pleno centro de Madrid, de 89.000 metros cuadrados contando los anexos, que además es muy bonito, con una escalinata flanqueada por dos estatuas de leones… El único problema es que ahora mismo ese local está ocupado por no sé qué espectáculo, uno que sale mucho en las noticias –Cortes, creo que se llama–, muy gore, como de boxeo.