Joaquín VeraCeuta 31/07/2026 10:59 Actualizado 31/07/2026 11:15 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialCeuta es, este viernes, muchas ciudades en una, después de que ayer, en cuestión de horas, miles de marroquíes -la inmensa mayoría jóvenes, pero también familias- bordeasen el espigón de El Tarajal para pisar territorio español. La ciudad autónoma tiene aspecto de un amanecer en cualquier festival de música, con cientos de chavales tirados en el césped de parques o en la arena de la playa, durmiendo en bañador, sin más equipaje que resguardar que unas bolsas de plástico. También parece una ciudad sitiada, con vehículos del Ejército de Tierra patrullando de un lado para otro, dando tintes bélicos a la mayor crisis migratoria bilateral entre España y Marruecos desde 2021. Otra cara es la de una ciudad a medio gas, como en día festivo, con vecinos en sus casas, y sus bares y comercios cerrados: ayer por la tarde decidieron echar las persianas ante la incertidumbre generada por la entrada masiva que podría pulverizar cualquier estadística anterior.Con el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) saturado, centenares de jóvenes han acampado en sus inmediaciones durante toda la madrugada con la esperanza de ocupar una del medio millar de plazas con las que cuenta. El resto, en grupos de decenas, deambulan por el centro de la ciudad, con vecinos que contemplan atónitos una estampa que no recuerdan. Están los que reúnen monedas para desayunar a la espera de que algún gran supermercado abra sus puertas. Están los que se dirigen a la zona del puerto con la (poca) esperanza de poder coger un ferry que les lleve a la península. Están los que se agolpan en tiendas de telefonía para comprar una tarjeta móvil para hablar con sus familiares. Y están los que, ya, se plantean realizar el camino inverso, volver a cruzar la frontera ante el agotamiento. La euforia de ayer ha dado paso a la incertidumbre de hoy.Lee tambiénEn la ciudad autónoma, desbordada, que ha cancelado su feria, hay muchos menores de edad. No hace falta comprobarlo en ningún documento de identidad, sus rostros les delatan. Van descalzos, con el bañador con el que se echaron al mar, con fundas de plástico en las que guardan sus teléfonos. No hablan castellano, pero con pocas palabras y (muchos) gestos transmiten su deseo de no volver a Marruecos. En su país le contaron que en España había oportunidades para ellos. Y se corrió la voz de que la frontera estaba totalmente abierta. La crisis de 2021, entre otras, dejó la lección de que los menores no podían ser expulsados de manera colectiva, que es necesario realizar expedientes individualizados en los que se examine el interés del migrante no acompañado, por lo que ahora, uno de los grandes retos a los que se enfrentará el Gobierno será el dar una respuesta humanitaria a los chavales menores de 18 años que no muestren voluntad de volver a su país.El número de las personas que han entrado en las últimas 24 horas en Ceuta es una incógnita. A estas alturas nadie duda que las entradas irregulares han superado a las 10.000 registradas durante el pulso que el reino alauita echó a España en el 2021, zanjado con el giro del Gobierno de Pedro Sánchez con respecto a la posición del Sáhara Occidental, alineado con la postura de Rabat. El Ministerio del Interior rehúsa poner cifras a la entrada masiva a la ciudad, que cuenta con 84.000 habitantes. Según fuentes policiales, el número se podría situar en torno a los 40.000 migrantes. Lo que sí está confirmado, por fuentes policiales, es que las fuerzas de seguridad han recuperado 19 cadáveres de personas que trataron de entrar a nado en Ceuta. La otra gran incógnita de la crisis es la causa de la avalancha. Sobre la mesa hay varias razones, aunque en (casi) todas coincide la permisividad con la que Marruecos actuó ayer, después de días colaborando para frenar a los migrantes que trataban de cruzar a nado.Joaquín VeraPeriodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo Ver más artículos Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo