0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEn la crisis migratoria de Ceuta tenemos más información del lado español de la frontera que de la parte marroquí. Si en España existe un baile de cifras sobre el número de muertos y de personas que participaron en la invasión de la semana pasada, en Marruecos todo es mucho más confuso. La información llega desde allí a través de oenegés o de ciudadanos organizados en las redes sociales que quieren saber el paradero de sus familiares que cruzaron la frontera. Los mosaicos con decenas de fotografías de “desaparecidos” en la avalancha de Ceuta son estremecedores, sobre todo, porque muchos de estos rostros son de menores.¿Con qué fin buscan estos padres a sus hijos? Entiendo porque están angustiados por saber si siguen vivos. Pero, en el caso de los menores, ¿estos progenitores quieren tener noticias de sus hijos para reclamarlos y que vuelvan a casa o para comprobar que su aventura en busca de una vida mejor sigue en marcha?Este debate se ha trasladado al ámbito político y social. Unos abogan por atender el derecho de los menores a vivir con sus padres y piensan que hay que priorizar la localización de las familias de estos chavales para que vuelvan a casa. Mientras que otros defienden que prima el derecho del menor a decidir su proyecto de vida fuera de su país y, por tanto, la prioridad es acogerlos en España como menores desamparados para que puedan desarrollar un futuro más próspero.Jóvenes inmigrantes que duermen en la calle hacen cola para ducharse en la playa del Trampolín, tras acceder a Ceuta el pasado jueves. EFE/ ReduanEFEUnos y otros coinciden en que la consideración de un menor es distinta en España si se compara con otros países emisores de inmigración donde un chaval de catorce o quince años tiene el aval familiar y social de “buscarse la vida” como un adulto, mientras que aquí alguien de esa edad debe estar cursando la ESO. Esto también explica por qué la mayoría de los 4.000 menores que según las oenegés deambulan por Ceuta no se sienten niños, pero saben que este estatus en España les otorga un pasaporte para lograr su objetivo y el de su familia de establecerse en Europa, trabajar y enviar dinero a los suyos siguiendo la estela de cientos de miles de personas que les precedieron. Entender este contexto ayudaría a abordar con realismo este asunto.Periodista nacido en Arenys de Mar. Vicedirector de La Vanguardia. Antes trabajó para medios como El Punt, El Correo Catalán, Cadena 13, Agencia EFE, TVE, Avui o 20 Minutos
¿Qué hacemos con los menores de Ceuta?, por Enric Sierra
En la crisis migratoria de Ceuta tenemos más información del lado español de la frontera que de la parte marroquí. Si en España existe un baile de cifras sobre el número de muertos y de personas que participaron en la invasión de la semana pasada, en Marruecos todo es mucho más...














