El famoso Informe PISA que mide la capacidad educativa en las principales economías desarrolladas ha vuelto a causar revuelo en el debate público, como cada vez que se publica. Las deficiencias que airea esta investigación en un área tan sensible e importante para el futuro de un país suele generar polémica. La propia España ha tenido su propia ración de controversia al arrojar el informe los peores resultados históricos del país y al reflejar una cierta disparidad entre comunidades autónomas. Fuera del caso patrio, han llamado especialmente la atención los resultados del Reino Unido, donde los alumnos inmigrantes han superado a sus compañeros en las métricas realizadas, lo contrario de lo que ocurre en importantes economías europeas como Alemania, Francia o la propia España, países donde la brecha en sentido inverso es significativa. Los expertos coinciden en que esto supone todo un enigma, ya que, al analizar factor por factor, casi todos se acaban cayendo.En el Reino Unido, los niños de familias inmigrantes suelen obtener mejores resultados que sus compañeros, lo que convierte al país en un caso excepcional en las últimas clasificaciones mundiales de educación. Los alumnos de primera y segunda generación de familias inmigrantes en el Reino Unido obtuvieron, de media, 1,2 puntos más que los alumnos no inmigrantes en las pruebas de matemáticas, ciencias y lectura de la OCDE. Esto sitúa a Gran Bretaña junto a Chipre, Montenegro y Malta como los únicos países europeos en los que superan a los niños con al menos un progenitor nativo.